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Con la muerte de Gonzalo, se muere alguien más que un vecino anónimo. Se muere una persona que ha sido capaz de enseñar y compartir los entresijos de un Pinto profundo, de un Pinto que fue, es y será algo más que un pueblo. Un hombre que desde su terraza de la Calle Santa Isabel,Perdona Roberto, pero es INFANTA ISABEL junto a la Casa de la Cadena (actual Centro Cultural Infanta Cristina), dio a conocer a todos los vecinos la historia de su pequeño Pinto que con el paso del tiempo se ha convertido en una pequeña urbe.



